CEREFAN | Centro de Rehabilitación de Fauna Andina
El Problema del Lobo Marino y el Control Letal

Por Max Lemaître – Médico Veterinario
Se ha estado discutiendo en el Congreso si autorizar la caza de lobos marinos, por lo que he querido interiorizarme en el tema para poder tener mi propia opinión. Los pescadores artesanales del sur denuncian que el lobo marino se come o daña la merluza (hasta el 90% de una captura, dicen) y que llevan meses sin poder trabajar. Entiendo que la angustia de no poder generar recursos es real y merece un análisis serio. Pero antes de levantar la veda del lobo marino que rige hasta 2031, vale la pena hacerse tres preguntas.
1. ¿Se comen realmente la merluza? Sí, eso nadie lo niega. Pero el lobo marino no es la única causa de que haya menos pesca: la disponibilidad de merluza depende de diversos factores, de cambios oceanográficos y climáticos, de la población actual real de merluza luego de décadas de sobreexplotación, y el aumento de lobos cerca de los barcos de pesca también responde a dinámicas obsoletas de la propia industria pesquera (como botar los descartes por la borda y en las caletas, lo que concentra y engorda a los lobos alrededor de los botes, entre otras cosas). En la práctica, se alimenta al lobo y después se lo llama plaga. Cargarle toda la culpa al animal más es lo más fácil, pero es un diagnóstico incompleto.
2. ¿Cuántos lobos marinos hay? La cifra que han dado (entre 112 y 150 mil ejemplares) viene del censo de 2018. Estamos en 2026. El dato tiene ocho años, y hasta el propio gremio pesquero lo cuestiona. Hasta donde yo sé, no tenemos ninguna estimación poblacional actualizada.
3. ¿Sobre qué base se fijaría una cuota? Sin censo vigente y sin calcular una tasa de extracción biológicamente sostenible, cualquier número que se ponga en un decreto es un número inventado al azar. Si estamos hablando de manejo de fauna, eso no es política pública: es improvisar sobre una especie protegida y cruzar los dedos para que salga bien.
Aquí en nuestra zona podemos ver de cerca un problema similar, porque en la cordillera del Aconcagua tenemos la misma película con otro animal. Hace pocos días estando en Alicahue un criancero me decía: “hay demasiados guanacos, el doble de los que debiera haber; no le dejan nada de pasto a nuestros animales”. ¿Y cuál es el resultado de esa convicción?: cuando pueden, los matan. No ven ningún mal en eso. A ellos no les importa que el guanaco esté amenazado y clasificado como Vulnerable en Chile central, protegido por la Ley de Caza. Esa percepción de que “sobran” pesa mucho más que cualquier dato que uno les pueda dar.
Entonces, yo creo que la pregunta de fondo es la misma en el mar y en la cordillera: ¿matar soluciona el problema? No. Con el lobo marino, la experiencia internacional demuestra que sacar individuos no reduce el conflicto: ellos aprenden rápido que el bote es comida fácil, y si eliminas a uno, otro ocupa su lugar. Con el guanaco pasa algo parecido: si falta el pasto, matar guanacos no lo devuelve, porque el guanaco no es la causa. Sea esta matanza dirigida por el Estado con una cuota establecida a su antojo, o hecha a escondidas por cazadores con un rifle, el resultado es el mismo: matan, el problema persiste, siguen matando.
Y hay otra pregunta que es fundamental: ¿qué hacen estos animales en su ecosistema, y qué perdemos si los sacamos? Se sabe que el guanaco es un sembrador. Dispersa semillas nativas en sus fecas, y sus bosteaderos concentran nutrientes que crean islas de fertilidad. Además, es la presa natural del puma: si el guanaco escasea, el puma baja a buscar el ganado, por lo que matar guanacos puede empeorar el conflicto con los crianceros. Por otro lado, el lobo marino es un depredador tope: regula las comunidades costeras y mantiene el equilibrio de la red trófica. Reducir su población puede desatar efectos en cascada, e incluso alterar la dinámica de enfermedades marinas, cosas que en estos momentos no sabemos anticipar ni manejar.
¿Sabemos de verdad lo qué pasaría si nos ponemos a matar lobos marinos? No. ¿Sería beneficioso reducirlos? No hay ninguna evidencia de que sí, y sobran razones para pensar que no. Si no entendemos cómo funciona una máquina, lo más prudente es no ponerse a sacarle piezas.
Porque el problema real no es el guanaco o el lobo marino. El problema es que la merluza escasea, que la cordillera lleva quince años de sequía, que las veranadas están sobrecargadas y que el clima que sostenía a estos oficios ya cambió. Ese es el verdadero problema, y las soluciones van por otro lado: disuasores no letales, modificación de las técnicas de pesca, ajuste de la carga animal, esquemas de compensación, y sobre todo un cambio de paradigma productivo que se adapte a la nueva realidad climática en vez de negar su existencia. Es mucho más complejo que echarle la culpa a un animal y ponerse a disparar.
No se trata de poner primero a los animales que a las personas, se trata de dar una solución real y no una ilusión. Se trata de pensar en un futuro que podamos sostener.




